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quarta-feira, 7 de novembro de 2012

Derechista e Izquierdista

Frei Betto
Escritor y asesor de movimentos sociais
Adital
Nada es más parecido a un izquierdista fanático, de esos que descubren la nefasta presencia del pensamiento neoliberal hasta en las mujeres que lo repudian, que un derechista visceral, que identifica la presencia comunista incluso en la Caperucita Roja.

Ambos padecen del síndrome de pánico conspiratorio. El derechista, envalentonado por una coyuntura que le es favorable, se vanagloria con la barra adinerada que le adula como un amo a su perro amaestrado. El izquierdista, rodeado de adversarios por todas partes, cree que la historia es el resultado de su voluntad.
El derechista nunca defiende a los pobres, y si eventualmente lo hace es para que no perciban cuán insensible es. Pero ni pensar en verlo como amigo de los desempleados, o de los agricultores sin tierra o de los niños de la calle. Él mira a los desheredados por el binóculo de su prejuicio, mientras que el izquierdista prefiere evitar el contacto con el pobre y sumergirse en la retórica contenida en los libros de análisis social. El izquierdista se llena la boca con categorías teóricas y prefiere el refugio de su biblioteca a mezclarse con ese proletariado que nunca llegará a ser vanguardia de la historia.

El derechista adora exhibir sus ideas en las reuniones de sociedad, brindando con el buen vino de una excelente cosecha y rodeado de gente refinada que exalta su aureola de genio. El izquierdista compra adeptos, pues no soporta vivir sin que un puñado de incautos lo cuestionen como líder.

El derechista escribe, preferentemente, para atacar a quienes no reconocen que él y la verdad son dos entidades en una sola naturaleza. El izquierdista no se preocupa sólo por combatir el sistema sino también se desgasta tratando de minar a políticos y empresarios que, a su parecer, son la encarnación del mal.

El derechista pasa por intelectual, tuerce la boca al adornar sus discursos con citas, como buscando en autoridad ajena la muleta de sus secretas inseguridades. El izquierdista cree en la palabra inmutable de los mentores del marxismo y no admite otra hermenéutica que no sea la suya.

El derechista considera que, a pesar de la miseria circundante, el sistema ha mejorado. El izquierdista ve en el progreso el avance imperialista y no admite que su vecino pueda sonreír mientras un niño llora de hambre en África.
El derechista es de un servilismo abyecto ante los conspicuos del sistema, los políticos poderosos y los empresarios importantes, como si en su cabeza residiera la teoría que sustenta todo el edificio de iniciativas prácticas que aseguran la supremacía del capital sobre la felicidad general. El izquierdista no soporta la autoridad, excepto la suya propia, y cuando abre la boca se plagia a sí mismo, ya que sus menguadas ideas le obligan a ser repetitivo.
El derechista es emotivo, prepotente, envanecido. El izquierdista es frío, calculador y soberbio.

El derechista se irrita hasta gritar si encuentra el cuello de la camisa mal planchado. Entregado a las grandes causas, las cosas pequeñas son su talón de Aquiles. Detesta hablar de derechos humanos y es condescendiente con la tortura. El izquierdista admite que, una vez en el poder, los torturados de hoy serán los torturadores de mañana.

El derechista se siente mal viendo a tantos izquierdistas sobrevivientes a todo lo que se hizo para exterminarlos: dictaduras militares, fascismo, nazismo, caída del muro de Berlín, dificultad para acceder a los medios, etc. El izquierdista considera al derechista como un candidato al fusilamiento.

El derechista y el izquierdista, los dos son perfectos idiotas. El derechista padece de la enfermedad senil del capitalismo y el izquierdista, como afirmó Lenin, de la enfermedad infantil del comunismo.

Aunque soy ‘minero’, no comulgo con ruedas de molino. Soy de izquierda, pero no izquierdista. Quiero que todos tengan acceso al pan, a la paz y al placer, sin que los derechistas traten de reservar tales derechos a una minoría, y sin que los izquierdistas quieran impedir a los derechistas el acceso a todos los derechos, incluso el de expresar sus aberrantes fobias.

[Frei Betto es escritor, autor de la novela "Minas del oro”, entre otros libros. www.freibetto.org/ - twitter:@freibetto.

Copyright 2012 – Frei Betto - No es permitida la reproducción de este artículo por cualquier medio, electrónico o impreso, sin autorización. Le invitamos a que se suscriba a todos los artículos de Frei Betto; de este modo usted los recibirá directamente en su correo electrónico. Contacto – MHPAL – Agência Literária (mhpal@terra.com.br)
Traducción de J.L.Burguet].

sexta-feira, 1 de julho de 2011

Exalta Frei Betto ejemplo de la Revolución cubana

Exalta Frei Betto ejemplo de la Revolución cubana



Publicado el 30 Junio 2011 - En MONCADA
El teólogo y escritor brasileño Frei Betto afirmó hoy que el mayor don es la vida y el único país de América Latina donde todos tienen ese derecho asegurado es Cuba.

Los 11 millones de cubanos tienen garantizados los tres derechos fundamentales: alimentación, salud y educación de calidad, aseguró Betto al participar en el seminario La Revolución cubana 52 años después, transformaciones y desafíos, realizado en la Fundación Leonel Brizola, del Partido Democrático Laborista (PDT).

Organizado por varios partidos de izquierda y diversas centrales sindicales, este seminario persigue informar a los brasileños sobre la realidad cubana actual, en particular la actualización económica de su modelo socialista, aprobada en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), efectuado en abril pasado.

Al integrar la mesa La realidad cubana hoy: principales transformaciones y desafíos, el teólogo brasileño apuntó que dedicaba su intervención a los cinco antiterroristas cubanos Fernando González, Antonio Guerrero, Gerardo Hernández, René González y Ramón Labañino, presos injustamente en Estados Unidos desde hace casi 13 años.

Beto hizo un recuento de la difícil situación económica de la isla caribeña en los últimos años, debido entre otros factores al bloqueo de Estados Unidos, el incremento de los precios de los alimentos en el mercado internacional y el paso de 16 huracanes por el país en una década.

Pese a ello, los cubanos “continúan sacando de la propia boca para favorecer a otros pueblos en dificultad”, sostuvo Betto, y reclamó la solidaridad de Brasil con la Isla, ya que a pesar de las dicultades, Cuba supo removar el socialismo.

En el panel, moderado por el senador brasileño Cristovam Buarque, también participó la presidenta del Instituto Cubano del Libro, Zuleika Romay, quien aseguró que los lineamientos aprobados en el Congreso del PCC buscan perfeccionar el sistema socialista de su país.

En las conclusiones del seminario, el secretario general del PDT, Manoel Dias, se pronunció por fortalecer los nexos no sólo entre su fuerza política y el PCC, sino también entre los dos países, así como buscar las formas de colaborar con Cuba.

Con el desarrollado en la Fundación Leonel Brizola, del PDT, concluyó el ciclo de debates realizado en Brasil sobre la realidad cubana actual, destinado también a romper el muro de silencio y las tergiversaciones y mentiras de la gran prensa mundial, incluida la brasileña, sobre el proceso revolucionario en la isla caribeña.

Los seminarios comenzaron el viernes de la semana anterior en Sao Paulo y prosiguieron este lunes en Río de Janeiro. Ayer se efectuó uno en la Cámara de Diputados de Brasil y esta mañana otro en la Universidad Nacional de Brasilia.

La solidaridad con la causa de los cinco cubanos luchadores contra el terrorismo, y el interés por conocer detalles del proceso de actualización económica del modelo socialista sobresalieron en estos encuentros.

También, la demanda a Estados Unidos para que ponga fin al bloqueo económico, financiero y comercial que por más de medio siglo mantiene contra Cuba, y la denuncia de la campaña mediática contra la realidad cubana, calificada aquí como terrorismo mediático.

(Con información de Prensa Latina)