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terça-feira, 22 de janeiro de 2013

Cuba plantea a Obama diálogo sin precondiciones o gestos previos

Por Manuel Guerrero *
 

La Habana (PL) El presidente estadounidense, Barack Obama, asumió el 20 de enero su segundo mandato con el dilema de mantener el bloqueo a Cuba o escuchar el casi unánime reclamo mundial de que le ponga fin sin condiciones a esa medida coercitiva. El presidente Raúl Castro reiteró en diciembre pasado ante el Parlamento de su país la disposición al diálogo respetuoso sobre todos los problemas bilaterales y dijo "que continúan sobre la mesa nuestras ofertas de cooperación en cuestiones de interés común, sin precondiciones o gestos previos".

Al referirse al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington durante más de medio siglo, el mandatario expresó que la comunidad internacional a través del voto, casi unánime de la Asamblea General de la ONU, lleva 21 años reclamando ese fin.

Raúl Castro, tras considerar que Obama posee facultades constitucionales para dar pasos significativos en esta dirección, afirmó que, con independencia de lo ocurra, "persistiremos en nuestro propio rumbo".

La posición cubana fue planteada en noviembre pasado por el canciller Bruno Rodríguez en la ONU, cuando instó al reelecto mandatario a establecer hacia su país una política "distinta a la de sus diez predecesores durante más de medio siglo".

Destacó que el primer gobierno de Obama se caracterizó por un persistente recrudecimiento de la medida unilateral, en particular en su dimensión extraterritorial.

"El uso de una retórica menos estridente y amenazadora y ciertas medidas parciales de flexibilización (...) no consigue ocultar el endurecimiento del bloqueo en el último cuatrienio", dijo Rodríguez.

Con anterioridad al gobernante demócrata, seis republicanos y cuatro de su partido ejecutaron acciones de todo tipo para doblegar al proceso liderado por Fidel Castro, quien desde la lucha guerrillera en las montañas orientales (1956-1958) advirtió que su batalla principal sería contra Estados Unidos, soporte político y militar del dictador Fulgencio Batista, derrocado el 1 de enero de 1959.

Aunque el presidente republicano, Dwight D. Eisenhower, reconoció al gobierno revolucionario el 7 de enero de 1959, de inmediato empezaron las confrontaciones, agudizadas a partir de la promulgación, el 17 de mayo de ese año, de una moderada reforma agraria, que afectó los grandes latifundios de 36 empresas azucareras estadounidenses.

Eisenhower aprobó el 11 de diciembre de 1959 un plan de la Agencia Central de Inteligencia cuyo objetivo sería "el derrocamiento de Castro en el término de un año y su sustitución por una junta amiga de los Estados Unidos".

Entre las medidas dispuestas por esa administración contra el gobierno revolucionario figuró la suspensión, el 6 de julio de 1960, de la cuota azucarera cubana en el mercado preferencial estadounidense, considerada la primera acción importante en la guerra económica contra la isla.

Un mes después La Habana respondió con la nacionalización de las fábricas de azúcar y otras empresas estadounidenses, incluyendo las de teléfonos y electricidad.

El rompimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, el 3 de enero de 1961, y el financiamiento y preparación de la brigada militar 2506 formaron parte de la política de Eisenhower hacia el país caribeño.

El demócrata John F. Kennedy (1961-63) dio luz verde a la invasión de mil 500 hombres el 17 de abril de aquel año por la bahía de Cochinos, calificada por Fidel Castro de herencia que le dejó el anterior mandatario y que "estaba decidida" cuando él tomó posesión el 20 de enero de 1961.

Esas fuerzas, trasladadas por barco desde Puerto Cabezas, Nicaragua -con protección naval y aérea de las Fuerzas Armadas estadounidenses-, fueron derrotadas en menos de 72 horas por el Ejército Rebelde y las Milicias Nacionales Revolucionarias, mientras en Miami aguardaba un "gobierno provisional" que pediría reconocimiento internacional si triunfaba la operación.

También Kennedy oficializó el 3 de febrero de 1962 el bloqueo económico, comercial y financiero que, según las autoridades cubanas, ha causado pérdidas por un billón 66 mil millones de dólares hasta 2011; y el 14 de marzo siguiente la Operación Mangosta "a fin de ayudar a derribar al régimen comunista en Cuba".

Kennedy fue asesinado el 23 de noviembre de 1963 en Dallas, Texas, y en el magnicidio participaron elementos de origen cubano radicados en Miami, de acuerdo con investigaciones no oficiales.

Arthur M. Schlesinger Jr, quien fuera su asesor en la Presidencia, declaró en octubre de 2002 en La Habana haber sido testigo directo de intenciones de Kennedy de mejorar las relaciones con Cuba después de la crisis de los cohetes de octubre de 1962.

Ese año la aviación estadounidense detectó el emplazamiento de misiles en Cuba y Kennedy decretó un bloqueo naval y aéreo en sus alrededores, generando una crisis de alcance mundial, resuelta en negociaciones directas del gobernante norteño con el primer ministro de la entonces Unión Soviética, Nikita Jruschov, en las que se ignoró a Cuba.

En conversación con periodistas, Schlesinger Jr expresó (â��) "que, pese a muchas cuestiones que reclamaban su atención, ya el Presidente (Kennedy) estaba pensando en vías y formas para concretar su acercamiento con La Habana. Pero sus esfuerzos fueron cortados con su asesinato a finales de ese año (1963)", dijo.

El también demócrata Lyndon B. Johnson (1963-1969) continuó las acciones contra Cuba, entre las cuales figura la aún vigente Ley de Ajuste Cubano (1966), que ha estimulado la emigración ilegal hacia Estados Unidos y provocado tragedias. En una de ellas sobrevivió en 1999 el niño Elián González, devuelto al año siguiente tras una dura batalla legal.

Los republicanos Richard Nixon (1969-74) y Gerald Ford (1974-1977) prosiguieron en la misma política anti-cubana, que se atenuó con la llegada a la Casa Blanca del demócrata James Carter (1977-1981).

En su administración se establecieron las Oficinas de Intereses -especie de consulados- en La Habana y Washington, se delimitaron las fronteras marítimas entre Cuba, Estados Unidos y México, y se reconoció el derecho de los ciudadanos cubano-norteamericanos a viajar a la isla, limitado por las siguientes administraciones.

Carter viajó a Cuba en 2002, invitado por Fidel Castro, quien dijo que siempre tuvo una buena opinión del expresidente "como un hombre de ética, de moral".

"Aunque era jefe de un imperio odioso tenía calidad humana, no era asesino ni genocida (â��) era un hombre decente, lo más que puede serlo alguien que está gobernando un país con tantos intereses, privilegios y tanto poder", expresó después al periodista francés Ignacio Ramonet.

Los períodos de los republicanos Ronald W. Reagan (1981-1989) y George H. W, Bush (1989-1993) continuaron el camino iniciado por Eisenhower mientras el demócrata William F. Clinton (1993-2001) sancionó en 1996 la denominada Ley Helms-Burton, que endureció aún más las acciones de la Ley Torricelli, firmada por Bush (padre) en 1992.

La administración de su hijo George W. Bush (2001-2009) ha sido una de las más agresivas contra Cuba y entre sus medidas se hallan las restricciones de los viajes de los cubano-americanos a la isla y de los montos de las remesas a sus familiares.

Obama derogó esas dos últimas acciones y flexibilizó los viajes de naturaleza académica, científica, aunque los de ciudadanos estadounidenses a la isla requieren de licencias gubernamentales, sujetas a estrictos requisitos.

Cuba ha denunciado que durante la actual administración el férreo bloqueo se ha endurecido cada día, sobre todo por la persecución a las transacciones y a compañías extranjeras con vínculos con la nación caribeña, pese a la oposición de la inmensa mayoría de los países del mundo.

En sus próximos cuatro años de gobierno, el mandatario tiene la posibilidad de eliminar el último rezago de la Guerra Fría, para lo cual no solo cuenta con el apoyo de la comunidad internacional sino la mayoritaria población de los Estados Unidos.

*Periodista y editor de Prensa Latina.

arb/mgt

quarta-feira, 8 de fevereiro de 2012

Triste aniversario para los cubanos

El Duende   martes 7 febrero 2012.
El  DUENDE.

Traducido del más  allá por Max Lesnik.

Hoy es  7 de febrero, una  fecha  que constituye un  triste aniversario  para  el pueblo cubano  ya que se cumplen 50  años  de  la  imposición  por  el  gobierno de  Estados  Unidos  de  la Ley de  Embargo  contra  Cuba. En 1962  era John F. Kennedy  el  hombre  que  ocupaba  la  Casa  Blanca.   Ha  pasado  medio  siglo  desde  entonces  y  nueve  presidentes  sucesivamente  se  han hecho  cargo  de  la  jefatura  del gobierno  norteamericano  y  ninguno  ha  tomado  la decisión  de  echar  abajo   una  política  fracasada  que  tanto  daño le ha hecho  al  pueblo  cubano  como a  la  propia  nación  americana.

Dijo  alguien  una  vez que  la  “Demencia  Senil”  era  cuando  una persona  continuaba haciendo  lo  mismo una  y  otra  vez,  esperando  que   en una  ocasión  el  fallido intento  diera  distinto  resultado.  Eso  me  trae  a la memoria  lo  que  era  burla  de  toda  la muchachada  de  La  Habana Vieja, cuando  el “bobo”  del  barrio  iba  al  cine  Verdún de  la  calle Consulado a ver    todos los días la  misma  película   del  Oeste  con  la  esperanza  de  que  en una ocasión,   al  final  del  episodio  cinematográfico  fuera  el  “malo”  el  que  matara  al  “bueno”. 

Al medio  siglo  de  la  promulgación  de  la  Ley  del Embargo  contra  Cuba, los  Candidatos  Republicanos  a  la  presidencia de Estados  Unidos  siguen  diciendo que  apoyan el  Bloqueo a Cuba.  Y  el Demócrata  Obama lo  mantiene. Pudiéramos  decir  que  se  trata  de  un  caso  de  “Locura  Senil  Colectiva”.50  años  de Embargo  a  Cuba.  Triste  aniversario.

El voto hispano en las presidenciales.

De acuerdo a una encuesta  que acaba de realizar  la Cadena  Univisión  conjuntamente con el Departamento  de  Noticias de  la  Cadena  de  televisión  norteamericana ABC,  el  Presidente Barack Obama  derrotaría   en el  Estado  de La Florida  al  candidato Republicano Mitt  Romney  por  una  votación  de 50  a 40  por  ciento  entre  los  votantes  hispanos .  Si  el  candidato  Republicano  fuera  Gingrich  el resultado  sería Obama 52  % y  Gingrich  38 por ciento.

 Lo  interesante es que en La Florida,  donde  viven  la mayoría  de  los  cubanos, Obama  obtendría la mayor  parte del  voto hispano a pesar  de  que  los  cubanos se  inclinan  masivamente  a  favor  de los  Republicanos.
La razón  es  muy  simple.  El voto  cubano  ha  ido  descendiendo  en los  últimos  años proporcionalmente en relación a  los  otros  segmentos  hispanos  de La  Florida. Hace  diez  años  el  voto  cubano-americano  en La  Florida  constituía el 75 %  de los  electores  hispanos.  En el  año  2008  el voto cubano descendió a un 40  por ciento  y  en  la actualidad  apenas  llega a  un  36 por ciento.

La retórica  anti-inmigrante  de los  Republicanos hace  que  la inmensa  mayoría  de  los  electores  hispanos-  con  la  excepción  de  la  derecha  cubana  del  sur  de  La  Florida-  se  incline a  votar  por  los  Demócratas.
Lo  que  está  en disputa es  el  bloque  de los  29  votos  electorales  del  Estado de  La  Florida,  que  pueden ser  decisivos  para  ganar  la  presidencia de Estados  Unidos.  Los  Republicanos  apuestan  en La  Florida   al  voto  cubano  de la  derecha. Los  Demócratas  apuestan  al  resto  de  los  hispanos  y  a  buena  parte  de los  cubanos  “moderados”  que votaron  por  él  en  las  elecciones  del año 2008.

Los  cubanos  de  derecha  quieren  que  los  Republicanos  ganen  la presidencia  para  de  nuevo   implantar  las  restricciones  de  viajes  a Cuba  como  en tiempos  de  Bush.  Pero  una  buena  parte  de  electores  de  origen cubano están  dispuestos  a  votar  por  los  Demócratas  en  la  esperanza  de  que  en un nuevo mandato  de  Obama en  la  Casa  Blanca  cambie  favorablemente   hacia   un mejoramiento de las  relaciones  con Cuba.

Se nota  la diferencia. Y  como  decía  Cantinflas: “Ahí está  el  detalle.”
 
“Esa cuenta  no  la brinca  un chivo”.

Hubo  una  época  en que  nuestro  Duende  Habanero  y  el hombre  más  “rico” de Cuba  eran amigos  y  colegas  en  la  profesión  periodística,  cuando  ambos  trabajaban  para  el  diario  Juventud  Rebelde  y se  saludaban  a  la  entrada  de  la  redacción  con  un  efusivo grito de  ¡Viva  Fidel!, seguido  de  un  no menos  emotivo  ¡Patria  o Muerte”,  venceremos.

  Pero  los  tiempos  cambian   y la gente también.  A  veces  nuestro  Duende  Habanero   se  encuentra en  la  calle con  el  hombre  más  rico de  la  isla - que va  acompañado de  su mujer-   pero  éste   le esquiva  la  mirada  y  se  hace  como el que  no  lo  conoce,  para  evitarse   así el  saludo.

O quizás sea  porque   el   hombre  “rico”   piensa  que  nuestro  pobre  y humilde Duende  Habanero  le va a  pedir  algún  dinero..

 Alguien  le  sacó  la cuenta de  lo que  tiene, por  lo  que  se  ha  publicado  en  la  prensa  extranjera. Un Premio  a  su  mujer  del  diario  el  País  de  España, 50  mil  Euros.  Otro  premio de  una  universidad  norteamericana,  10  mil  dólares. Una  donación  “anónima”  gestionada  por  Carlos  Alberto  Montaner, 50  mil  dólares  más.   Y 100 mil  Dólares  depositados  en una  cuenta en un  Banco  de  Madrid, también  a  nombre de  su  señora  esposa. Ya  suman    unos  250  mil  dólares. A eso  hay  que  agregarle  lo  que  le  pagan  todas  las  semanas  por  lo  que él  escribe  con  la  firma de  su  señora  y que  le  publican  en  la  prensa  extranjera.   Con  todo  ese  dinero  en  su bolsa,  sin duda  mi ex  colega  de  Juventud Rebelde  es  un  hombre  muy,  pero  que  muy  rico, si como  el  mismo  dice,  el  cubano de  a pie  se  ha  acostumbrado   a  vivir  con el  equivalente  de  apenas  300  pesos   mensuales en  moneda  nacional.

“Esa  cuenta  no  la  brinca  un  chivo”,  le  dijo  al  El  Duende Habanero alguien  que también conoce  de  atrás,  al  “Macho”  más  rico  de  Cuba.  Tiene  fama  de duro y en la  sala  de  su apartamento- muy bien  montado por cierto-  dicen que  tiene  puesto un cartelito que proclama :  “Si fio,  pierdo  lo mío.  Si presto  al  cobrar  molesto  y  si doy a la ruina  voy.  Por  eso  ni  fio,  ni doy  ni  presto”.

Sin duda  que además  de  feo y  macho  también  es  sabio,  el  hombre más  rico  de  Cuba. Suerte  de  tener   fuera  de  Cuba  una  cuenta  bancaria  que  no  la  brinca  un chivo.
Uno que se va  de marcha atrás.

Por  ahora no les  digo el nombre pero  les adelanto  que  en cualquier momento  se  produce  la  noticia  de  que   un  recién  llegado  opositor  del  gobierno  cubano,  que aquí  lo recibieron  como   un “héroe”,  anda  haciendo  gestiones  para regresar  a  Cuba  decepcionado  de como  le  han ido las  cosas  por  acá. Les  adelanto  la   noticia  sin  darles  el  Santo. Y lo que  sea  sonará.
Y hasta mañana miércoles  amigos  de  El  Duende  que  con mi gallo me voy cantando a  mi tumba fría.  Bambarambay.